Claro... Siempre yo... ¿Quien rompio el vaso? Sara ¿Quien no quiere ingerir a la desgracia? Sara ¿Quien dejó las canillas de los baños abiertas? Sara. Todo yo. Nunca puede ser la torpe de Cecilia, el caprichoso de Héctor o la destraída de Ana. Eso me enloquece, me pone echa una furia, un tigre. Como los que vi cuando viajé a áfrica. Aahh, que hermosos animales, qué divinos ejemplares. Jamás me voy a olvidar de eso, fue una experiencia preciosa que la viví junto a mis padres hace ya un año...
Estaba sentada en la silla junto a la ventana observando cómo el viento levantaba toda partícula mínima a su paso. Era divino poder ver cómo todo lo que no servía se elevaba hacie el cielo haciendo remolinos e interpretando una suave danza demoníaca ¿Por qué demoníaca? Quizás porque me hacía recordar aquél 15 de Enero de 1999. Qué hermoso día hacia esa fecha. Verano. Todos mis vecinos jugueteaban por ahí. Yo obviamente tenía que quedarme en casa cuidando a Soledad y Marta. Pero lo disfrutaba. Me gustaba hacer de madre de aquellas dos discapacitadas mentales que únicamente me miraban y se babeaban. Podía manipularlas. Hacer que hagan lo que yo quería. Mandar. Dirigir.
Todo eso se terminaba exactamente a las 19:15 pm cuando mi padre volvía de trabajar. Él llegaba, besaba la frente de Marta, luego la de Soledad, me saludaba con la mano y subía a su habitación. Era irónico, parecía que la repugnante era yo, la más sana, puesto que rara vez teníamos contacto físico. En fin... Ese día no sucedió lo rutinario. Papá no llegó a las 19:15 pm. Soledad y Marta empezaron a inquietarse. Yo me desesperé.
Contaba los minutos con cuchillo en mano. Observaba cómo la carne se detrozaba a medida que el utencilio bajaba. Marta balbuceó. Me levanté para ver lo que le sucedía. Sin pensarlo trastabillé y me precipité sobre ella. Desesperadamente me retiré y lo único que escuchaba eran sus gemidos. Al rato se callaron. Me percaté que Soledad estaba en su silla con la pierna estirada observando la escena con la cara desfigurada del terror. Ella había sido la causante, con ella tropecé. Levanté la mirada y divisé un extraño color rojizo en mi mano. Sangre, sangre. Había clavado el cuchillo sobre el pecho de mamá. Soledad lloraba. Al fin esa discapacitada se había dado cuenta de lo que pasaba. Enloquecí. Entré en pánico. Todo estaba difuso. Sabía que mi hermana me iba a delatar. Tuve que matarla me acerqué a ella sigilosamente como si fuera un conejo a punto de escapar. Clavé mi arma en su delicada frente. Viendo cómo chorreaba la sangre sobre su cara, su torso, sus piernas, sus pies y el suelo... No entendía nada. Quería huir. Comencé a caminar, a correr prácticamente. No sabía a donde iba a parar. Pero quería escapar. Torpe como siempre, resvalé con el líquido rojo de mis víctimas y caí. No recuerdo más. Fue una función, una danza de sangre, de venganza quizá...
Claro... Siempre yo... ¿Quién rompió el vaso? Sara ¿Quién no quiere ingerir a la desgracia? Sara ¿Quién dejó las canillas de los baños abiertas? Sara ¿Quién asesinó a su familia? Sara ¿Quién fue ignorada por su padre? Sara ¿Quién terminó en el psiquiátrico? Sara...
Sasha Ela T.

Espero que esa personilla asesinada no termine siendo yo :A NO A LOS ASESINATOS ENTRE HERMANOS ! (?) love you sister ♥
ResponderEliminarDebo decir que eso fue extremadamente macabro, pero excelente. Ese final... sin palabras:
ResponderEliminar"Claro... Siempre yo... ¿Quién rompió el vaso? Sara ¿Quién no quiere ingerir a la desgracia? Sara ¿Quién dejó las canillas de los baños abiertas? Sara ¿Quién asesinó a su familia? Sara ¿Quién fue ignorada por su padre? Sara ¿Quién terminó en el psiquiátrico? Sara..."
Por el amor de dios, quedé impresionado. Me gustó muchísimo. Seguí así que sos excelente.
Me gusta. Y me da miedo, pero me gusta. Jaja
ResponderEliminarmuy BUENO siempre con el minimo de ttalle me encanta segui con estas historietas que estan muy buenas!!!!
ResponderEliminarDesapareciste u.u
ResponderEliminar:O tu blog es muy interesante
ResponderEliminar:)
bye
que Dios te bendiga